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EL FORO SOCIAL MUNDIAL
Todos los Foros Sociales Mundiales arrancan con una marcha por la Paz y la Justicia
Social. Es una mañana luminosa de enero en Nairobi. El itinerario se
inicia en Kibera la mayor fabela de África. En estas chabolas malviven
más de 800.000 personas. Las organizaciones africanas ya están
allí congregadas para liderar la manifestación. Se suele decir
que África es un continente sin remedio del que han huido el futuro y
la esperanza pero no es cierto. Podemos constatar que existe una sociedad civil
articulada y comprometida y el vigor de sus movimientos sociales de base.
Me sorprende la abundancia de mujeres y niños. Madres que en sus espaldas enrollan en pañuelos multicolores a sus bebés acompañan la marcha. Mujeres orgullosas de su raza al frente de la movilización, exhibiendo sus camisetas verde esperanza donde puede leerse Another World is Possible, y niños de ojos inmensos y tristezas infinitas que te hablan de sus tragedias desde un silencio muy hondo. Niños esclavos, niños soldados, víctimas de explotación sexual y violencia, niños mutilados y abandonados. África es un continente de huérfanos Lo sabe bien el Dr. Vittorio Torres, pediatra de Médicos Sin Fronteras que dirige un hospital de niños huérfanos y enfermos de sida en una localidad rural cercana a Nairobi. Heredaron de sus padres muertos la enfermedad una penosa muerte en vida.
La marcha es siempre para nosotros el momento de mayor plenitud de los Foros, el de mayor intensidad emocional. Entre miles de personas, sintiendo el flujo de una energía benigna y colectiva. Formando parte de un movimiento fuerte y luminoso que quiere cambiar el mundo. Recordé las palabras del obispo brasileño Dom Demetrio Valentini al abrir el Foro Mundial de las Migraciones de Rivas Vacía Madrid "La utopía es urgente y necesaria". En esta marcha, bajo un sol abrasador, retratando a las mujeres y los niños africanos me di cuenta de que ellos son las verdaderas flores de África.
El Foro se celebraba en el Moi International Sports Complex, un inmenso polideportivo
a quince kilómetros del centro de Nairobi, una especie de villa olímpica
africana. El lugar era perfecto para albergar a los 66.000 participantes inscritos
en el evento. En las carpas blancas extendidas en los alrededores y en el gigantesco
estadio se desarrollaban las múltiples conferencias, seminarios, talleres,
encuentros, jornadas temáticas que desgranan y enfrentan los grandes
desafíos de nuestro tiempo: la pobreza y el hambre, los derechos humanos,
los recursos naturales, la salud, la educación, las migraciones, la dimensión
de género, los problemas de la infancia, el cambio climático,
la ciencia y la tecnología al servicio de la ética y el desarrollo,
la democracia, la paz
y tantos otros temas que se me quedan en el tintero.
Por ejemplo la moneda telemática, la utopía (nuevamente) de
un economista catalán visionario, Agustí Chalaux de Subirà.
Vimos un entrañable documental del Centre d'Estudis Joan Bardina sobre
su vida. Chalaux afirmaba que el amor en términos económicos genera
la mayor plusvalía. Me conmovió está reflexión y
su profundidad científica.
Un Foro es un hervidero de conocimiento e intercambio de ideas y experiencias,
pero sobre todo es un estallido de humanidad en todas sus razas y expresiones.
En el Foro de Nairobi el ambiente era vibrante, colorido, alegre
Música
en cada esquina, danzas africanas al ritmo del son ancestral de la percusión
negra.
sonia__llera@hotmail.com - www.cerai.es)